Niños con Autocontrol tienen más posibilidades de ser exitosos.

estimulacion temprana
En la estimulación temprana intervienen diferentes aspectos. Día a día los padres están más preocupados por estimular a sus hijos en edad preescolar. Las clases de música, idiomas, danza, artes y demás son aprovechadas por los padres que desean que sus hijos tengan más ventajas cognitivas. Aunque el factor genético no se puede dejar atrás, es importante que durante los primeros años de edad los niños socialicen y jueguen al máximo, porque es allí donde aprenden a convivir, establecen relaciones y capacidades para con los demás.

Los niños copian conductas que ven de sus padres. Algunos expertos psicólogos, determinan una edad promedio, en la que los niños son más propensos al aprendizaje del idioma nativo, la conducta y la forma en la que se establecen relaciones, entre los 0 y 4 años de edad.

Las influencias durante los primeros años de vida resultan de suma importancia, desde el año 2000 se ha realizado un estudio con niños rumanos huérfanos, en el que se ha podido determinar la influencia del afecto sobre la inteligencia de los niños; si los niños son adoptados antes de que cumplan los dos años de vida, su inteligencia aumenta de manera notoria; si por el contrario, son adoptados con más de dos años de edad, su nivel de inteligencia queda por debajo de la media del grupo control, esto según la investigación de Charles A. Nelson (Mente y Cerebro No. 46). Vemos como es de importante la parte afectiva sobre la parte cognitiva, esta provee un ambiente de confianza y seguridad y el niño puede desarrollarse con más tranquilidad, sin presiones del ambiente o conductas negativas que impidan el crecimiento exponencial de sus habilidades cognitivas y sociales.


Es importante destacar que los investigadores y psicólogos no refieren la estimulación temprana a un conjunto de contenidos y aprendizaje estructurado, tal cual como lo conocemos en época escolar, clases de gran contenido, estructura al mejor estilo universitario, sino que en cambio hacen referencia a un ambiente estimulador, en donde el niño pueda interactuar con su entorno, crear relaciones afectivas positivas y estrechar lazos de hermandad con sus pares. Proveer un ambiente sano en el que se desarrolle el niño, un ambiente cordial entre las figuras paternas y maternas puede estimular el aprendizaje de los niños.

Por último aseguran que el autocontrol hace parte fundamental del éxito en el crecimiento y desarrollo de los niños. En un trabajo de estudio psicológico clásico, los investigadores han estudiado a más de 1000 individuos Neozelandeses durante treinta años. Observaron, encuestaron a los niños, posteriormente adultos y obtuvieron información importante sobre sus padres y profesores. Lo que encontraron fue sorprendente. Los sujetos que entre los tres y cinco años tenían un nivel de autoregulación alto, cuando adultos tenían menos problemas financieros, se presentaban como individuos más sanos, raras veces habían cometido algún delito y eran exitosos. Mientras que los niños que presentaban un déficit de autoregulación o autocontrol, presentaban más dificultades sociales y financieras en su adultez.

Los niños con autoregulación o autocontrol, pueden lidiar de forma más asertiva y efectiva con el estrés, sus emociones, sus frustraciones y sus alegrías. La única forma de generar esta capacidad en los niños es que los adultos con los que comparte su entorno, también lo demuestren, no solamente en casa, desde la figura paterna o materna, sino también en la escuela o en la educación preescolar. Una zona de afectividad provista de conductas sanas crea en los niños una sensación y capacidad de autocontrol.

¿Entonces que hacer como padres?
Pues no hay estudios tan certeros que nos digan cómo ser mejores padres, sin embargo, los expertos sugieren, que las relaciones fraternas, amables y las conductas sanas en las que los niños puedan crecer favorecerán en gran medida las herramientas y las habilidades tanto sociales como cognitivas que pueden hacer de los niños, adultos exitosos.


Un ambiente sano, provee de más herramientas cognitivas, sociales, emocionales y exitosas para la vida a un niño. Un niño feliz es un adulto sano.